viernes, 6 de septiembre de 2013

La mejor oferta (La migliore offerta) - 2013

Hay dos cosas que me gustan del cine, como dicen algunos, más que comer con los dedos y más que mojar pan en la salsa. La primera es acudir a una sala de confianza, acompañando a alguien cuyos gustos coinciden con los míos (dos garantías de éxito) sin tener ni pajolera idea de lo que voy a ver. Sobre todo si salgo encantada. Y con esas premisas es casi seguro que ocurra.
La segunda son las pelis de tramposos. Es un subgénero que me chifla, no puedo evitarlo. Me muero de emoción cuando alguien sale escaldado, pero si todo resulta una conjura y el verdadero timador es el que nos parecía un inocentón sin remedio a lo largo de toda la trama, entonces se puede decir que entro en éxtasis. Claro, que todo eso está ya muy explotado y hay que reinventarlo sin cesar. Lo peor que puede ocurrirte si te has molestado en acercarte a la pantalla grande es ver un clon de otra película.
Pero a los diez minutos de estar sentada ya reventaba de placer. ¡Madre mía, que guión tan bueno! Y aún quedaba lo mejor. Estoy segura de que me brillaban los ojos aunque estuviese en una sala oscura rodeada de hombros y espaldas.
Una joven que padece agorafobia contrata a un experto en arte bastante maniático para que subaste los objetos de su rica mansión heredada de unos padres millonarios. Lo más curioso es que el tasador, a pesar de eludir activamente todo contacto físico y de que no se le conoce relación con mujer, está fatalmente obsesionado con la belleza femenina. La prueba es su fabulosa, y algo espeluznante, colección de retratos que guarda como oro en paño y que no permite contemplar a nadie nunca. Pero, tal para cual, su cliente tampoco permite que la vean.
Si el primer acierto es el guión, con esa tensión psicológica que envuelve al espectador y lo mantiene en vilo durante las ¡tres horas! de espectáculo, el segundo, sin duda, es el casting. El protagonista, Virgil Oldman (¡pedazo de apellido irónico!), es interpretado por Geoffrey Rush que, no solo da perfectamente el perfil físico, es que se apropia del personaje por entero, lo convierte en suyo de principio a fin, produciendo, a su vez, una gran evolución mental y física. Hasta tal punto llegan sus progresos que acaba expulsando la mayor parte de sus manías para ir por delante de su amada y guiarla en la gestión de su patología, lo que conlleva una evidente transformación corporal, incluso parece embellecer algo. Finalmente, Oldman se ha transformado en la mejor obra de arte de Oldman.
Igual de bien elegida está la dama del cuento. Sylvia Hoeks encarna a Claire, la aparición tan impactante como largamente esperada. ¿Puede ser que una chica tan guapa...? Pero la vida es así de cruel a veces: existe la manzana envenenada, tras un aspecto agradable se puede ocultar la enfermedad más terrible. 
¿Y Donald Sutherland? Tan extraordinario como siempre ejerciendo de amigo incondicional. Es el único que no engaña de todo el reparto, aunque esa fisonomía francamente pícara se utiliza para confundirnos y, de hecho, lo hace. La idea es que el espectador no se fie de nadie para que la liebre salte dónde menos se la espera.
¿Y Jim Sturgess? A mí me daba mala espina.  Estaba convencida de que la chica se la iba a pegar con él. Al fin y al cabo es el galán joven. Peor aún, se descubren una sarta de mentiras que giran en torno a su novia. Pero eso no es más que otra treta del guionista para mantenernos en la inopia.
Estamos ante una estrategia parecida a la de las muñecas rusas. El fraude y la falsificación del mundo artístico involucra a unos personajes que, a su vez, nos engañan a nosotros en un film que carga con una tradición equívoca, tomando prestadas sus fórmulas sin llegar a plagiar del todo, manteniéndose en una difícil zona entre dos aguas, a igual distancia del fiasco que del producto irreprochable.
Con una fotografía que nos envuelve en una abrumadora sucesión de hermosas imágenes, resulta algo artificiosa en ocasiones pero eso no importa  mucho. Se produce como un baile algo estilizado entre dos personalidades complejas y bastante patológicas que se reconocen mutuamente. Eso dota de un encanto inusual al conjunto y aporta una verosimilitud paradójica, pues algo tan enrevesadamente increíble no se puede fingir fácilmente, ha de ser cierto por fuerza.
Tampoco hay que olvidar algún cabo suelto en la trama. ¿Cómo un carácter tan escrupulosamente meticuloso y una auténtica autoridad en el mundo del arte puede meterse en tamaña ratonera? Pero el hombre otoñal actúa así a veces. Se trabuca, pierde pie. Cuanto más le engañan más se obstina en creérselo. Su dignidad de varón está en juego, y eso es tanto como el concepto global de sí mismo. Hay que tener en cuenta la diferencia de edad y la belleza de la chica. En cuanto, por fin, se mostró en la pantalla, encontré que había gato encerrado, entonces y no después. Pero luego me dejé envolver por los acontecimientos que me condujeron, de escena en escena, hasta la gran traca final. Si nos divertimos con un espectáculo de magia no es porque ignoremos que tiene truco. Y aquí sucede exactamente lo mismo.

Puedes ver la ficha técnica aquí 


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Una fórmula mágica para reducir el desempleo

¿Imposible resolver el problema del paro? Pues quizá no tanto. Puede ser que solo haga falta proponérselo. Pero, claro, habría que rascarse los bolsillos. ¿Quién? Los que los tienen llenos, naturalmente. ¿Que esos son los que jamás sueltan un euro? Ya, ya.

Hace muchos años, nada menos que en 1935, un eminentísimo filósofo ya dijo algo sobre eso. Pero no aprenderemos nunca.

 La técnica moderna ha hecho posible reducir enormemente la cantidad de trabajo requerida para asegurar lo imprescindible para la vida de todos. Esto se hizo evidente durante la guerra. En aquel tiempo, todos los hombres de las fuerzas armadas, todos los hombres y todas las mujeres ocupados en la fabricación de municiones, todos los hombres y todas las mujeres ocupados en espiar, en hacer propaganda bélica o en las oficinas del gobierno relacionadas con la guerra, fueron apartados de las ocupaciones productivas. A pesar de ello, el nivel general de bienestar físico entre los asalariados no especializados de las naciones aliadas fue más alto que antes y que después. La significación de este hecho fue encubierta por las finanzas: los préstamos hacían aparecer las cosas como si el futuro estuviera alimentando al presente. Pero esto, desde luego, hubiese sido imposible; un hombre no puede comerse una rebanada de pan que todavía no existe. La guerra demostró de modo concluyente que la organización científica de la producción permite mantener las poblaciones modernas en un considerable bienestar con sólo una pequeña parte de la capacidad de trabajo del mundo entero. Si la organización científica, que se había concebido para liberar hombres que lucharan y fabricaran municiones, se hubiera mantenido al finalizar la guerra, y se hubiesen reducido a cuatro las horas de trabajo, todo hubiera ido bien. En lugar de ello, fue restaurado el antiguo caos: aquellos cuyo trabajo se necesitaba se vieron obligados a trabajar largas horas, y al resto se le dejó morir de hambre por falta de empleo. ¿Por qué? Porque el trabajo es un deber, y un hombre no debe recibir salarios proporcionados a lo que ha producido, sino proporcionados a su virtud, demostrada por su laboriosidad. Ésta es la moral del estado esclavista, aplicada en circunstancias completamente distintas de aquellas en las que surgió. No es de extrañar que el resultado haya sido desastroso. Tomemos un ejemplo. Supongamos que, en un momento determinado, cierto número de personas trabaja en la manufactura de alfileres. Trabajando digamos ocho horas por día, hacen tantos alfileres como el mundo necesita. Alguien inventa un ingenio con el cual el mismo número de personas puede hacer dos veces el número de alfileres que hacía antes. Pero el mundo no necesita duplicar ese número de alfileres: los alfileres son ya tan baratos, que difícilmente pudiera venderse alguno más a un precio inferior. En un mundo sensato, todos los implicados en la fabricación de alfileres pasarían a trabajar cuatro horas en lugar de ocho, y todo lo demás continuaría como antes. Pero en el mundo real esto se juzgaría desmoralizador. Los hombres aún trabajan ocho horas; hay demasiados alfileres; algunos patronos quiebran, y la mitad de los hombres anteriormente empleados en la fabricación de alfileres son despedidos y quedan sin trabajo. Al final, hay tanto tiempo libre como en el otro plan, pero la mitad de los hombres están absolutamente ociosos, mientras la otra mitad sigue trabajando demasiado. De este modo, queda asegurado que el inevitable tiempo libre produzca miseria por todas partes, en lugar de ser una fuente de felicidad universal. ¿Puede imaginarse algo más insensato? 

Fuente: Bertrand Russell. Elogio de la ociosidad. Ed. Edhasa. Barcelona 1986

Puedes leer el fragmento íntegro aquí

lunes, 2 de septiembre de 2013

Charlas con Paco Tella. El desencuentro

Hoy tengo que confesar mi falta de tacto. He discutido con mis grandes amigos, con los dos porque, mientras hablaba con Paco, Cris ha agarrado el teléfono y se ha despachado a gusto. Es verdad que yo conozco su situación como nadie y, por tanto, no debería caer en esos fallos tan tontos, pero han de reconocer que soy una incondicional suya y si tomo alguna decisión que les disgusta no tienen más que hacérmelo notar. Nunca he tenido problema para rectificar tratándose de algo así.
Todo esto se debe a las dificultades de Paco cuando tiene que respirar ciertos líquidos en evaporación, humos de toda índole, nubes de polvo y demás, y, en particular, con la cantidad de precauciones necesarias a la hora de pisar un  teatro. Antes de que nos piquen la entrada, hay que preguntar si se fuma tabaco (que está prohibido), o cualquier otra sustancia (unas permitidas y otras no), si van a utilizar aerosoles en escena, poner en marcha efectos especiales con humo, arrojar toneladas de arena al escenario, o cualquier otro efecto contaminante. Parecerá una exageración, pero por todas estas experiencias –y quizá alguna más que se me olvida– han pasado alguna vez mis amigos; y yo, casi siempre, he sido testigo de la angustia, del rápido traslado a urgencias, del suministro de oxígeno primero e ingreso en la UVI a continuación, de la noche en la sala de espera con el alma de un hilo hasta que se nos informa de que Paco está fuera de peligro. Si habéis vivido algo así, os lo podéis imaginar perfectamente.
Esto es lo que ha pasado, más o menos.
-Hola Paco, ¿qué tal?
-Bien, tirando, como siempre.
-Oye, mira, quería preguntarte si al final vais a venir a ver la obra o no. Es por hacer planes, ¿sabes?
-Es que aún no lo sabemos, Molina. Depende de si los dos pequeños se van de campamento ese fin de semana. Pienso que no hará tan mal tiempo como para que se suspenda, pero si se quedasen, no podemos dejarlos solos. No tienen edad para eso aún.
-Ya. Si lo entiendo. Pero es que he pensado… Verás, en lugar de revender vuestras entradas, podrían venir Lourdes, su hermana y las parejas respectivas. Si vosotros no estáis seguros, sacaríamos entradas para los seis y ya nos veríamos otro día. Espero que no os importe.
Desde que me he mudado a la orilla del mar, he conocido a mucha gente, pero me las arreglo para verlos a todos. Cuando a una le interesa, solo es cuestión de organizarse.
-¿Quieres decir que no me puedes juntar con tus amigos?
-No, no es eso. A ver… Oye Paco, no te enfades, lo que pasa es que…
-No te digo lo que me parece, Molina, porque estaría feo y yo soy un caballero, ya lo sabes.
-Pero es que cuando venís vosotros…
-Sí, ya lo sé, damos problemas. Somos la mar de incómodos, por desgracia. Debes pasarlo tan mal con nosotros que evitas que tus amigos pasen por lo mismo. Pues no te preocupes, ya  no hace falta que volvamos a salir juntos.
-Pero Paco, cielo ¿qué estás diciendo? No te lo tomes así.
-Mira chavala., –ahora era su mujer. Su voz estaba llena de rabia, supuse que le había arrebatado el auricular de un tirón– no sé lo que harías si alguno de nosotros estuviese ciego o fuese en silla de ruedas. Eso todavía es más pesado  ¿verdad? Mejor encerrarnos en una urna. Pero de ladrillo, para que no se nos vea. Y sin puerta, así no podríamos salir a dar la coña a nadie. Eso sí, piensa que alguna vez te puede pasar a ti. Ya verás lo que se siente siendo una molestia.
-Pero eso no es así, Cristina. Simplemente, quería que estuvieseis cómodos. Puede que no me haya puesto en vuestro lugar, pero podemos arreglarlo de otra forma. Verás lo que voy a hacer: compro entradas para todos y, si vosotros no venís, las revendo en la puerta.
No me dejó acabar la frase, el teléfono se puso a pitar a un volumen irritante y tuve que colgar. Ahora soy yo la que está rabiosa. Pero por la situación, no por ellos, En el fondo, creo que tienen toda la razón. Si yo aún no estoy preparada para esos casos –y confieso que no lo estoy del todo– mucho menos el resto del mundo. Eso significa que Paco y Cristina tienen que habérselas con un estado de hostilidad permanente. Me consta.
Pero les quiero. Y no sé qué puedo hacer.


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viernes, 30 de agosto de 2013

Cinco de las diez patologías más mortíferas del mundo son respiratorias

Madrid. (EP).- Cinco de las diez enfermedades que más muertes provocan en el mundo son de carácter respiratorio, según señalan desde la revista especializada The Lancet en una clasificación que sitúa a tres de ellas entre las cinco primeras.
La primera patología respiratoria en este ranking es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la cual se ubica en la tercera posición. Tras ella, se encuentra las infecciones respiratorias y el cáncer de pulmón, emplazándose en la cuarta y quinta plaza, respectivamente.
Más atrás que dan ya los accidentes de tráfico asociados a las apneas del sueño, que se emplazan en octavo lugar, y la tuberculosis, que cierra una lista que demuestra el gran impacto en la mortalidad de las enfermedades respiratorias.
Ahondando en la EPOC, se expone que ésta se caracteriza "por el enlentecimiento no reversible del paso del aire por las vías respiratorias". Ésta se encuentra presente en más de 328 millones de personas.
A juicio del epidemiólogo y director del Comité de Relaciones Internacionales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), el doctor Joan B. Soriano, esta patología "es un importante problema de salud mundial", el cual se encuentra altamente infradiagnosticado.
En este sentido, manifiesta que, a día de hoy, "existirían 2.185.000 personas con EPOC en España, de las que mueren 18.000 personas al año". No obstante, anualmente "se registra un infradiagnóstico del 73 por ciento".
El tumor de pulmón provoca un 19% del total de tumores
Respecto a las infecciones respiratorias y el cáncer de pulmón, Soriano afirma que las primeras causan 3,2 millones de muertes, mientras que el segundo provocó la muerte de 1,5 millones de personas en 2010, lo que se traduce en un 19 por ciento de las muertes por cáncer. De ellas, el 70 por ciento se debe al consumo de tabaco.
Ante ello, el especialista confirma que el tabaquismo "es el primer causante de la mortalidad debido a enfermedades respiratorias", por lo que el abandono inmediato del tabaco es recomendado por la Separ, que recuerda el riesgo para los fumadores pasivos.
Hablando de los accidentes de tráfico y las muertes relacionadas con éste y con la apnea del sueño, Soriano informa de que el 20 por ciento de ellos tienen que ver con esta enfermedad. Además, éstos "suelen ser hasta cuatro veces más graves que los causados por las drogas, el alcohol o los trastornos mentales", asegura.
Por último, el especialista de Separ mantiene con respecto a la tuberculosis que "la gran mayoría de los enfermos pueden curarse a condición de que los medicamentos se tomen correctamente". Ello ha derivado en que "la tasa de mortalidad haya disminuido un 41 por ciento entre 1990 y 2010", concluye.


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miércoles, 28 de agosto de 2013

Los efectos de la normativa antitabaco se verán a largo plazo

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LAVOZDEAVILES.ES
AVILÉS
Los efectos de la normativa antitabaco se verán a largo plazo
Los especialistas aseguran que ya se ven consecuencias de las restricciones en los trabajadores de la hostelería 
23.09.13 - 01:39 - 
F. DEL BUSTO | AVILÉS

Los profesionales de la Unidad de Gestión Clínica de Neumología en el Hospital San Agustín apoyan los cambios legales que, en los últimos años han restringido los lugares para el consumo de tabaco, la principal causa de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). «Estamos a favor de las medidas contra el tabaco. Esperemos que no den marcha atrás. Llevan poco tiempo, aunque ya existe un primer efecto en la salud de los trabajadores de hostelería, en quienes se han reducido molestias que tenían por su alta exposición al tabaco», comenta el doctor José María García.
Entre los especialistas existe una duda científica sobre si la limitación del consumo ya se nota en una reducción de la incidencia de la EPOC y otras enfermedades asociadas al tabaquismo. «Algunos estudios ya lo avanzan, pero aún es pronto. Se notará más a largo plazo. La EPOC comienza a desarrollarse en el fumador después de veinte o treinta años , por lo que tiene que transcurrir más tiempo para que se noten los efectos de la normativa. De lo que no existe duda es de que el tabaco incide en el desarrollo de enfermedades frecuentes y muy graves como el cáncer de pulmón o patologías cardiovasculares», comenta el doctor José Antonio Gullón.
Así, la primera medida que se debe afrontar cuando se conoce el diagnóstico es abandonar el tabaco. «La capacidad pulmonar desciende de forma natural en todas las personas según vivimos. Es un proceso que en los fumadores se da de una forma más pronunciada. Si una persona deja de fumar, se evita ese descenso más rápido que un no fumador», comenta el doctor García. El cese del tabaquismo es la primera medida. A partir de ahí, los especialistas disponen una serie de recursos que se utilizan en función de la gravedad del paciente y sus características particulares, como puede ser otras enfermedades asociadas.
«En función de la gravedad, se aplican broncodilatadores», comenta José Antonio Gullón, «otra medida importante es que cada año participen en la vacunación antigripal y del neumococo».
El doctor José María García explica que el tratamiento puede incluir oxígenoterapia incluso rehabilitación pulmonar para volver a aprender las técnicas de respiración que realizamos de forma automática. «La EPOC no es una enfermedad que se cure, tan sólo se pueden aliviar sus síntomas y frenar el deterioro de los pulmones», explica. En algunos pacientes se llegan a realizar transplantes de pulmón.
En el caso de los ingresos hospitalarios, generalmente debido a infecciones y complicaciones, se suelen suministrar antibióticos. «Son casos de gran complejidad porque suelen tener otras enfermedades asociadas, lo que complica el tratamiento. La morbilidad de la EPOC es muy alta y también el deterioro en la calidad de vida. Hay pacientes que llegan a fatigarse con vestirse o estando en reposo», concluye el doctor García.


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lunes, 26 de agosto de 2013

EPOC y cromosomas sexuales

ideal.es
ÚLTIMAS NOTICIAS DE SOCIEDAD 14:31

Un estudio demuestra que la EPOC causa más lesiones pulmonares a las mujeres

Agencia EFE
Barcelona, 4 sep (EFE).- La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) causa más síntomas, mayor sensación de falta de aire, y más afectación muscular y lesiones a las mujeres que a los hombres, aunque ellas tienen una reparación muscular más activa, según un estudio del Hospital del Mar de Barcelona.
Según ha informado hoy este centro barcelonés, se trata del primer estudio mundial sobre las diferencias en la afectación muscular y cardiovascular derivada de la EPOC en la mujer.
Hasta ahora no se había estudiado adecuadamente cómo se comportaba esta enfermedad en una amplia serie de mujeres, ya que la población femenina afectada era relativamente pequeña.
Sin embargo, el crecimiento del hábito tabáquico en el género femenino ha contribuido a una creciente prevalencia de mujeres con esta enfermedad, señalan los especialistas.
El estudio realiza por primera vez, en un ámbito mundial, una valoración funcional completa de los diferentes aparatos del organismo, incluyendo además análisis de sangre y una biopsia del músculo cuádriceps, y evalúa las diferencias de la afectación en hombres y mujeres en distintas fases de la enfermedad, tanto en cuanto a síntomas como afectación muscular.
Destacan las diferencias observadas en los síntomas (mayor disnea en mujeres) y en el grado de lesión muscular.
Los especialistas desconocen aún por qué aparecen estas diferencias en función del género en la EPOC, aunque una de las hipótesis es el papel que puedan jugar las diferentes hormonas.
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) no sólo afecta al pulmón, sino que se producen manifestaciones en todo el organismo (sistémicas).
La principal y que repercute directamente en la calidad de vida de los pacientes es la afectación de los músculos de piernas y brazos, lo que condiciona directamente sus actividades cotidianas y movilidad en general.
La cuestión es que estos pacientes tienen dificultades para caminar y realizar sus tareas cotidianas no sólo porque se ahogan sino porque sus músculos son poco eficaces, al no procesar correctamente el oxígeno que reciben a través de la sangre.
La EPOC es una enfermedad crónica, y por tanto no reversible, pero cambiar algunos hábitos puede mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Los consejos básicos que éstos reciben son dejar de fumar y hacer ejercicio regularmente para mejorar la fuerza y la resistencia de los músculos afectados.
El Hospital del Mar ha informado de que continuará con los estudios sobre la EPOC en mujeres para analizar el nivel y características de la lesión muscular observada por microscopía (óptica y electrónica). También analizará si la evolución y el pronóstico de la enfermedad son los mismos para hombres y mujeres.
Este estudio será presentado por el doctor Joaquim Gea, jefe del Servicio de Neumología del Hospital del Mar, que presidirá el Congreso de la Sociedad Europea de Respiratorio que se celebrará en Barcelona del 7 al 11 de septiembre con la asistencia de más de 20.000 congresistas, entre médicos de diferentes especialidades, enfermeros y fisioterapeutas.
De Gea ha destacado que Barcelona es, después de Londres, la segunda ciudad europea con mayor tradición y prestigio en estudios sobre el sistema respiratorio. EFE
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sábado, 24 de agosto de 2013

Enfermedades respiratorias y esperanza de vida

¿Durante cuánto tiempo más podremos seguir ignorando esta terrible patología que se cobra anualmente 18.000 vidas, muchas más que la mayoría de causas que tanto nos preocupan?
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NOTICIAS - SALUD
18.000 PERSONAS MUEREN AL AÑO POR EPOC
Las enfermedades de carácter respiratorio están entre las principales causas de muerte
Las enfermedades de carácter respiratorio se encuentran entre las que provocan más muertes en el mundo. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la más común, seguida de las infecciones respiratorias y el cáncer de pulmón, todas ellas situadas entre las cinco primeras causas de muerte.

Agencias  |  Madrid  | Actualizado el 23/09/2013 a las 18:51 horas
Cinco de las diez enfermedades que más muertes provocan en el mundo son de carácter respiratorio, según señalan desde la revista especializada 'The Lancet' en una clasificación que sitúa a tres de ellas entre las cinco primeras.

La primera patología respiratoria en este ranking es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la cual se ubica en la tercera posición. Tras ella, se encuentra las infecciones respiratorias y el cáncer de pulmón, emplazándose en la cuarta y quinta plaza, respectivamente.

Más atrás quedan ya los accidentes de tráfico asociados a las apneas del sueño, que se emplazan en octavo lugar, y la tuberculosis, que cierra una lista que demuestra el gran impacto en la mortalidad de las enfermedades respiratorias.

Ahondando en la EPOC, se expone que ésta se caracteriza "por el enlentecimiento no reversible del paso del aire por las vías respiratorias". Esta se encuentra presente en más de 328 millones de personas.

A juicio del epidemiólogo y director del Comité de Relaciones Internacionales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), el doctor Joan B. Soriano, esta patología "es un importante problema de salud mundial", el cual se encuentra altamente infradiagnosticado.

En este sentido, manifiesta que, a día de hoy, "existirían 2.185.000 personas con EPOC en España, de las que mueren 18.000 personas al año". No obstante, anualmente "se registra un infradiagnóstico del 73 por ciento".

Respecto a las infecciones respiratorias y el cáncer de pulmón, Soriano afirma que las primeras causan 3,2 millones de muertes, mientras que el segundo provocó la muerte de 1,5 millones de personas en 2010, lo que se traduce en un 19 % de las muertes por cáncer. De ellas, el 70 % se debe al consumo de tabaco.

Ante ello, el especialista confirma que el tabaquismo "es el primer causante de la mortalidad debido a enfermedades respiratorias", por lo que el abandono inmediato del tabaco es recomendado por la Separ, que recuerda el riesgo para los fumadores pasivos.

Hablando de los accidentes de tráfico y las muertes relacionadas con éste y con la apnea del sueño, Soriano informa de que el 20 % de  ellos tienen que ver con esta enfermedad. Además, éstos "suelen ser hasta cuatro veces más graves que los causados por las drogas, el alcohol o los trastornos mentales", asegura. 

Por último, el especialista de Separ mantiene con respecto a la tuberculosis que "la gran mayoría de los enfermos pueden curarse a condición de que los medicamentos se tomen correctamente". Ello ha derivado en que "la tasa de mortalidad haya disminuido un 41 % entre 1990 y 2010", concluye.
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jueves, 22 de agosto de 2013

Difrencias entre asma y EPOC. Uso de corticoides

Un vídeo que puede ser muy útil a los que padecen estas enfermedades y a sus familias.

DIFERENCIAS ENTRE ASMA Y EPOC

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martes, 20 de agosto de 2013

Don Rufo bufa: Rajoy y la otra puerta



 En una ocasión comparé a Rajoy con un molusco, ahora ha metido la cabeza bajo la concha y solo la ha sacado el 1 de agosto, cuando España entera se consumía un año más en el chapapote del atasco o rodando sobre los raíles del tren. Es verdad que muchos no pueden permitirse esos lujos, pero tampoco ven la televisión por falta de suministro eléctrico. No se han perdido nada, Rajoy se limitó a repetir lo mismo de siempre, sin pruebas ni razonamiento alguno, pero ese cinismo, esa cara dura, al pretender que estaba explicando algo o comunicando alguna novedad, no solo era digna de verse sino ante todo y sobre todo de quedar grabada para futuras generaciones como ejemplo de hipocresía e ineficacia política. Y ahora, en esta España donde muchos no solo no tienen para pagarse las vacaciones sino que les falta hasta el pan y la sal, nuestro presidente ha encontrado una nueva concha en que ocultarse o, mejor dicho, un peñón.
No es que el de Gibraltar me parezca un asunto baladí. Nunca he entendido por qué los sucesivos gobiernos no han sido más combativos con él. Pero, puestos a no entender, lo mismo me pasa con otros muchos comportamientos (por ejemplo el que mantenemos respecto al Sáhara y algunos bastante más domésticos) ante los que nadie parece sorprenderse. Incluso es posible que, en el estado actual de cosas, en este revuelo que se ha montado como serpiente de verano para entretener a los ociosos no vaya a ser que  se pongan a pensar, el gobierno español tenga su parte de razón, o toda, da lo mismo. Porque lo de menos hoy día es el asunto de la pesca, el del contrabando de tabaco, los bloques de hormigón, el traslado de arena, el ministro principal, la intervención de Bruselas. Lo que me preocupa –naturalmente, sin despreciar ninguna de las cuestiones mencionadas– es que hayan vuelto a utilizar la cuestión nacionalista, a agitar las pasiones soterradas, a remover las vísceras del personal. Que, por cierto, todavía tiene los pies a refrescar pero ya veremos cuando vuelva todo el mundo. Se han encontrado con que ya no pueden utilizar el tema vasco –pues por mucho que manipulen, compliquen, estiren como chicle sus consecuencias, ahora mismo no convencerían a nadie– y que de repente los gibraltareños hayan tenido a bien darnos un poco de guerra les ha venido de miedo. Esta es una noticia que en cualquier otro momento se hubiese presentado como un asunto local (mucho más de lo que es en realidad ya que no suele interesar remover el asunto) y que, precisamente ahora, convenientemente amarilleada por los medios –que cada vez son más hábiles en esto–, retocada, exhibida, repasada hasta el detalle, sazonada de ingredientes populistas y presentada en su lado más emotivo (no olvidemos que cualquier suceso lo tiene y que aparece o no según convenga) volverá a exaltar el –hasta el momento– sosegado patriotismo de los televidentes.
 
 
Ya preveía el ministro Margallo, nada más acceder al cargo, que Gibraltar iba a ser el clavo ardiendo al que poder agarrarse en caso de que viniesen mal dadas. Su exclamación “¡Gibraltar español!” apareció en los medios como una anécdota chusca pero yo creo que lo dijo precisamente para ser grabado, que era un aviso a navegantes. No les cabía duda de que iban a necesitar algo así porque el arsenal de recortes, desahucios, legislación contra los trabajadores y demás, estaba lista desde mucho antes de ganar las elecciones. No contaban con la cascada de casos de corrupción que ha saltado a la opinión pública, con la vergüenza e indignación que consume al país entero, y menos aún con que ellos mismos –el partido en bloque y no solo alguna cabeza aislada– iban a quedar en evidencia con la vinculación al caso Gürtel de su propio tesorero y toda la sarta de vergüenza y escándalo que ha rodeado este asunto. Ahora, no solo es indispensable sacar al peñón en primera plana, además hay que hacerlo con campanillas. Aún más, con trompetas retumbantes. Escandalizarse con cada comentario del exterior, apiadarse falsamente de los pescadores perjudicados, lamentar el impacto ambiental, alarmarse por las consecuencias económicas del contrabando tabaquero.
¡Hay que ser hipócritas! Injusticias territoriales, contrabando, perjuicios económicos se están produciendo a diario, se han incrementado exponencialmente en los últimos tiempos, continuamente se vulneran  los derechos humanos, con el apoyo o no de la ley y, fuera de los propios afectados, a nadie parece importarle mucho. Es más, cualquier amago de protesta se ha reprimido duramente, se desacredita a todas horas a las víctimas de la crisis, se las silencia. Que se lo pregunten a los desahuciados, a los habitantes de las costas, a los parados eternos, a tanta gente a la que se calla la boca, a veces hasta agrediéndoles.
Cuando tenía cinco años –lo recuerdo perfectamente– soñé que caminaba por el largo pasillo de mi infancia, tan tenebroso en el sueño como me parecía en la vida real. Me topé con una puerta mágica que se abría a una sala repleta de luz y de gente, de música y palabras, una gran librería con bóvedas repletas de anaqueles y una actividad frenética. Niños jugando, adultos subiendo y bajando escaleras, un mostrador donde se vendían libros, un orador emitiendo palabras inaudibles para mí, una bailarina haciendo acrobacias… El día que habló Rajoy, todavía con el eco de su voz en los oídos, caí en un sopor profundo y volví a recorrer el pasillo, esta vez de mi casa actual, y a encontrar otra puerta misteriosa. Pensé que estaba clausurada pero a simple vista no la interceptaban más que dos cerrojos pequeños. Descorrí el primero, que cedió sin problemas. Me fijé en el de más arriba, aunque parecía obstruido lo moví con la misma facilidad. Empujé la puerta, despacio, con un poco de aprensión. Al otro lado se abría un pozo oscuro, profundísimo, que exhalaba una humedad heladora. La misma que dio lugar al sudor frío con que me desperté de un salto. Sí, aquel discurso producía pesadillas. A pesar de estar vacío. Como el pozo. O por eso, precisamente.
El país necesita otra puerta. Pero que no nos arroje al pozo como la que este gobierno ha abierto ante nosotros desde su llegada al poder. Ha de ser una puerta con salida al aire fresco, a nuevas ideas, independiente de las argucias interesadas de Alemania, abierta al pleno empleo, la prosperidad general, las nuevas ideas, la crítica constructiva, la ilusión. Una puerta que aporte soluciones igualitarias, algo que nunca, jamás, por mil años que gobierne, podrá aportar la derecha.
Por ello, posiblemente, sea indispensable una segunda puerta. Esta bien ancha, para que por ella salga el presidente y el gobierno entero con él.