jueves, 10 de enero de 2013

Gobierno y tabaco: Sirviendo a dios y al diablo

No se puede tener todo. Un gobierno - de cualquier signo - que impulsa la economía beneficiando un producto cuya nocividad está más que comprobada en lugar de molestarse en buscar otras fuentes de riqueza adopta una actitud cómoda que estamos pagando todos muy caro. No solo en muertes, también en dinero y sufrimiento. Las larguísimas enfermedades crónicas que produce suponen un desembolso para el estado cuya enormidad pocos imaginan. Patologías coronarias, cánceres, enfisema, problemas pulmonares diversos  - durante los cuales el enfermo, aunque tenga edad para trabajar, ha de vivir de una pensión de invalidez, produciendo gastos en  farmacia, en oxígeno docmiciliario etc. durante largos años - no salen a la luz porque no conviene que salgan y pasan desapercibidos para la mayoría de la gente.


Hoy.es - NOTICIAS DE EXTREMADURA
REGIONAL
PP y PSOE se unen en el Congreso para apoyar el tabaco

Firman una propuesta no de ley para que el Gobierno busque aliados en el seno de la Unión Europea
22.12.12   00.17    AGENCIAS / MADRID


PSOE, PP, CC y UPN han rubricado una proposición no de ley (PNL) conjunta sobre medidas de apoyo al sector tabaquero frente a la revisión de la Directiva Europea sobre productos del tabaco 2001/37 CE, donde manifiestan su preocupación por las consecuencias negativas de esta para Extremadura o Canarias.
La PNL denuncia que algunos de los planteamientos de la directiva «pueden acarrear indeseadas consecuencias negativas» para la economía española y las regiones donde el cultivo es un sector «estratégico».
Esta iniciativa será debatida próximamente en la Comisión de Agricultura del Congreso, según informó el Grupo Parlamentario Socialista en un comunicado.
Los grupos parlamentarios abogan en su PNL por que el Congreso de los Diputados inste al Gobierno a apoyar el funcionamiento de la Comisión interministerial coordinada por la Secretaría para la Unión Europea (UE) del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación «de cara a definir la posición del Gobierno español sobre la Directiva y aunar los diversos intereses de las partes afectadas».
Además, animan al Ejecutivo a buscar alianzas con otros países de la UE para que las reformas anunciadas por la Comisión se hagan «de manera consensuada» con los agentes económicos y sociales afectados. En todo caso, exigen que no afecten a la competitividad del sector y su capacidad para generar y mantener los puestos de trabajo en varias regiones de España, especialmente en Extremadura y Canarias donde el tabaco «es un sector de vital importancia económica y gran arraigo social».

Hablaba antes de gastos y sufrimiento. En la noticia que aparece a a continuación se explica con toda claridad esta realidad terrible. ¿Cómo conciliar ambas noticias? ¿Es posible que se siga estimulando un sector económico que produce tantísimo dolor y del que, para colmo, lo que resulta, en definitiva, es una gran pérdida económica?

ABC.es
Instan a incluir medidas antitabaco en tratamientos de patologías pulmonares
07-01-2013 / 13:30 h EFE

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), con sede en Barcelona, ha editado una normativa pionera que insta a incluir el tratamiento del tabaquismo en fumadores con EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) tras constatar que más de la mitad de estos enfermos continúan fumando.
El abandono del consumo del tabaco se ha demostrado como la intervención más eficaz para frenar el deterioro de la EPOC, ha reiterado la Separ en un comunicado, en el que considera "imprescindible incluir el tratamiento del tabaquismo como una parte insustituible en los programas de tratamiento integral de la EPOC".
Entre el 85 % y el 90 % de los casos de EPOC son debidos al tabaco y se calcula que entre el 15 % y el 20 % de los fumadores desarrollarán esta enfermedad, que actualmente sufren 1,5 millones de españoles y que es la cuarta causa de mortalidad en el mundo.
A pesar de que dejar de fumar es la intervención más eficaz para frenar el deterioro de la EPOC, un estudio epidemiológico en España de la Separ ha confirmado que más del 50 % de los pacientes que sufren esta enfermedad siguen fumando.
La normativa sobre Tratamiento del Tabaquismo en fumadores con EPOC editada por Separ es el primer documento científico en Europa que aborda ampliamente las estrategias tanto conductuales y psicológicas como farmacológicas para ayudar a los pacientes con EPOC a dejar de fumar, la medida con mayor coste/eficacia contra esta enfermedad.
Según la Separ, el informe anual del London Respiratory Team, publicado en enero de 2012, concluyó que en los pacientes con EPOC, el coste por año de vida ganado ajustado a la calidad que tiene el tratamiento con broncodilatadores supera los 12.300 euros; mientras que el coste de los tratamientos para dejar de fumar era tan sólo de unos 2.460 euros.
El coordinador de la nueva normativa y director del programa de Investigación Integrado de Tabaquismo en Separ, Carlos Jiménez, considera: "si tenemos en cuenta que el único tratamiento que se ha demostrado realmente eficaz para detener la EPOC es dejar de fumar mientras que otros tratamientos sólo son sintomáticos, consideramos necesario facilitar el tratamiento del tabaquismo en los fumadores con EPOC".
Mientras que los tratamientos con broncodilatadores están financiados por el Sistema Nacional de Salud en los pacientes con EPOC, los tratamientos antitabáquicos no lo están ni para este grupo de pacientes, ha denunciado el doctor Jiménez.
"Esta es una realidad de difícil comprensión y más en el actual momento de crisis económica. Los neumólogos apostamos por la financiación de tratamientos que científicamente hemos demostrado que mantienen una óptima relación coste/eficacia y éste es el caso de los tratamientos antitabáquicos en el caso de los pacientes que sufren EPOC".
Diversos estudios demuestran que los fumadores con EPOC tienen unas características específicas de su tabaquismo que los convierten en un grupo de fumadores con especiales dificultades para abandonar esta dependencia.
Entre estas características se describe el consumo de un mayor número de cigarrillos diarios que los fumadores sin EPOC y una inhalación más profunda el humo del cigarrillo.
También padecen un grado de dependencia física por la nicotina más elevado y un grado de motivación para dejar de fumar más bajo, además de que un 40 % de estos enfermos sufre depresión.
Un estudio reciente ha demostrado que hasta un 20 % de pacientes con EPOC que están ingresados en los hospitales españoles consumen tabaco.
La nueva normativa de Separ establece que el abordaje terapéutico del tabaquismo debe ser distinto en los fumadores con EPOC de reciente diagnóstico y en los fumadores que sufren una EPOC previamente diagnosticada.
El tratamiento del tabaquismo en los fumadores consiste en la combinación de terapia cognitivo-conductual (TCC) y tratamiento farmacológico.

Visita mi nuevo blog sobre la cuestión respiratoria: http://charlasconpacotella.blogspot.com
Podría añadir más argumentos pero dejaré hablar al filósofo canadiense Joseph Heath por medio de su ensayo de divulgación económica "Lucro sucio".
Normalmente lo que hace la gente es sumar todos los costes de alguna política que no les gusta, sin tener en cuenta los beneficios, y entonces la declara un gran mal social. Llamo a esto la falacia de "ten en cuenta los costes, ignora los beneficios".
Mi ejemplo favorito de eto es cuando la gente habla de los "costes" que el tabaco impone a la sociedad. Habitualmente el intrépido cruzado contra el tabaco esgrimirá cosas como el valor del salario pñrdido debido a bajas y absentismo, junto con el coste del sistema de salud pública para tratar enfermedades relacionadas con el tabaquismo como el enfisema, el cáncer de pulmón, enfermedades del corazón y distintas afecciones vasculares. Pero ignoran por completo el principio fundamental: todo el mundo tiene que morir de algo. Esto tiene consecuencias inmediatas y obvias. Alguien que no muere de algo en particular muere de otra cosa. Por tanto, todos aquellos fumadores que no mueren de cáncer de pulmón, o que no mueren de un ataque al corazón, están condenados a morir por otra causa. Cualquiera que sea esa otra causa, es probable que sea más costosa, dado que el cáncer de pulmón es normalmente intratable y el ataque al corazón es una de las formas más baratas y rápidas de morir. Una reflexión rápida sugiere que los fumadores probablemente ahorran a la "sociedad" mucho dinero.

"Lucro sucio" Joseph Heath - Ed. Taurus 2009  
Es evidente que no tiene en cuenta los larguísimos procesos crónicos de algunas enfermedades. Por lo demás, ante esta enorme falta de sensibilidad, ante la absoluta prioridad de la economía en detrimento de cualquier otro valor, me queda poco que decir. Quien está, como en este caso, a favor del tabaco no está a favor de los fumadores, no se equivoquen, está en contra. Y no los trata como a personas precisamente, sino como un valor de cambio  despreciable. Pero las palabras hablan por sí mismas.

martes, 8 de enero de 2013

Derribando mitos: La vida de Pi (Life of Pi) de Yann Martel


  
Si todavía no la habéis visto, sabed que no se trata de una película de aventuras ni fantástica ni épica aunque contenga todos sus elementos. Menos todavía una película para niños. Es mucho más, porque de la mezcla de esos ingredientes resulta una seria y profundísima reflexión ética sobre los límites de emotividad y empatía (eso que solemos llamar humanidad) del ser humano, también sobre la agresividad y la defensa del propio territorio como pauta de conducta de cualquier ser vivo, incluido el hombre.

La película es visualmente espectacular, cuajada de efectos visuales, con una técnica irreprochable en la utilización de esos efectos. Naturalmente, predomina el espectáculo. era de esperar en un producto estadounidense. No es, precisamente, la que yo hubiese rodado, pero hay que reconocer que es fiel al libro. Toda adaptación de una novela al cine ha de ser, necesariamente, una simplificación, pero esta contiene todo lo esencial. Me hubiese gustado que Ang Lee hubiese insistido más en el aspecto de la intendencia en el bote, esas escenas del día a día en que la supervivencia dependía del ingenio, aunque podemos intuirlo alguna pincelada más sobre aspectos concretos quizá hubiese sido todavía más impactante. Y, sobre todo, no hubiera dejado que la información clave pasase desapercibida. Pero, aunque esta se escurre por entre las redes de la historia, todo, absolutamente todo, está ahí.

La novela es entrañable en su primera parte, apasionante en la segunda y una patada en el estómago en la tercera. Tres partes muy diferentes entre sí que componen una historia compleja imposible de asimilar en un primer instante. Como el motivo de reflexión aparece en las últimas páginas (últimos minutos de la película) es mucho más fácil quedarse con el mensaje leído que con el visual.

Cuestiones éticas, instinto de supervivencia, selección natural. ¿Puede la religión justificar la crueldad o en esos momentos predomina el instinto y las creencias se olvidan necesariamente? Tanto libro como película parecen decirnos que la fe ha salvado a Pi. Sin embargo, nos consta que no, que es su ferocidad y su falta de sensibilidad, su habilidad en la lucha y la defensa, ignorando, bajo su aspecto frágil e inocente, el sufrimiento de los demás.  Puede que aquel episodio con el padre (cuando le obliga a contemplar cómo el tigre devora a un animal vivo en un santiamén) le abriese los ojos bastante más de lo necesario. Y, sin embargo, ¿no es mejor que al menos se haya salvado uno en lugar de sucumbir el grupo entero? Puede que no, puede que, de haber tenido Pi compasión, de haber sido más generoso, hubiesen sobrevivido al menos tres. De acuerdo, en el barco iba una hiena (el cocinero), y no era fácil salir airoso de una situación así, pero ¿qué puede hacer una pobre hiena enfrentada a un enorme tigre? Recordemos que Pi era el tigre y que, en la segunda versión de la historia, la ferocidad no parece depender del tamaño. ¿No hubiera sido más fácil librarse del cocinero-hiena para salvar a los otros de su crueldad? ¿No fue el tigre-Pi quien acabó finalmente con todos los seres (humanos, no lo olvidemos) que se refugiaron en el bote?

La cruda realidad es que Pi viajaba acompañado de dos miembros de la tripulación (la hiena y la cebra) y de su propia madre (la mona) y, de todos ellos, solo él sobrevive. No muere de hambre, no llega a caer al agua y de los otros tres no queda ni rastro. Eso, por pura lógica, solo se logra con astucia y crueldad. Su padre se lo enseña sin ser consciente de lo lejos que puede llevar una enseñanza así y él, extraordinariamente inteligente como hemos visto en la primera parte, lo asimila con todas sus consecuencias.
 
El episodio de los suricatas (o mangostas) lo interpretaría como un indicio de su capacidad de fabulación. Piscine Molitor Patel puede inventar cualquier cosa, no importa lo inverosímil que sea o lo alejada que esté de nuestra experiencia. Y puede hacerlo con total seguridad, coherencia y  convicción. Estas escenas, que se perciben como maravillosas trasladadas a cualquier otro contexto – como demuestra lo que disfruta de este episodio cualquier lector o espectador –, en el fondo no es más que la constatación de que no nos podemos fiar de sus palabras. No hay ningún otro testigo y el que tenemos es un mentiroso congénito que consigue creerse sus propias historias. "No hay que creerle una palabra", vendría a decirnos aquí Yann Martel. Aún así, alguien que se siente tan satisfecho de sí mismo, no puede evitar, ante la insistencia de los inspectores de la compañía aseguradora, hacer un alarde. Y lo hace por auténtica soberbia. Incluso pregunta si esa versión les satisface porque, de no ser así, tendría otra/otras de repuesto. Su inventiva es infinita. Esto en literatura es un don – que Martel posee a manos llenas –, pero lleva a un callejón sin salida (o directamente a la cárcel) en la vida real.

Es lógico que la compañía de seguros, ante tan descomunal descubrimiento, haga  caso omiso y se esfuerce en echar tierra al asunto. No era de su incumbencia, ellos solo querían cobrar no hacer análisis éticos y, menos aún, llevar al superviviente a juicio. Tampoco el papel del escritor - el real y el de ficción - consistía en juzgar a nadie. Él se limitó a narrar, a servir en bandeja los hechos. Lo que Martel sí podía haber hecho era haberse explicado algo más en las entrevistas. Porque parece ser que nadie ha entendido el mensaje. ¿Dónde ha quedado la capacidad crítica de lector y espectador?

Si me fascinó esta novela (película) desde el primer momento es porque provoca muchas preguntas. Pero parece que eso solo me sucede a mí. Todo el mundo cree haber recibido un regalo con todas sus piezas acabadas y bien envueltas en papel de celofán, un obsequio completo al que no hay nada que añadir. ¿Seguro?

Como veis, me hago infinidad de preguntas. Independientemente de que exista o no un más allá, un aspecto que puede plantearse pero que resulta irrelevante para comprender lo que se nos cuenta. ¿Qué es el ser humano, un monstruo sin entrañas? ¿O se trata solo de Pi? Porque el personaje afable y bonachón se derriba estrepitosamente en la última escena. ¿Merece disculpa debido a las circunstancias? Quizá sí pero para disculpar primero hay que plantear la culpa y eso lo eluden tanto los personajes de libro y película que escuchan la segunda versión del relato de Pi como el propio autor, sus entrevistadores y los comentaristas de ambos productos, el filmado y el escrito.

Lo que en ningún caso extraigo de sus páginas – tampoco de los fotogramas – es la conclusión de que un héroe, estimulado por sus (ecuménicas) creencias – aspecto este, el del ecumenismo, muy loable pero nada significativo, igual que la religión en sí misma – y, quizá, ayudado por Dios (Jehová, Yahvé, Brahma) ha salvado la vida milagrosamente. Que otros perros se traguen ese hueso.

La religión, posiblemente, le sirva de excusa. ¿Cualquier decisión que toma una persona creyente es necesariamente acertada y justa en virtud de las creencias del sujeto? ¿Puede un ser superior, infinitamente justo, inspirar la conducta de Pi? Rotundamente no. Lo afirmo y lo sostengo.

Lo que me sorprende no es el planteamiento – que me parece magnífico – ni el desarrollo de la trama, admirablemente orientado, ni el final – que le aporta todo su sentido – sino la unánime reacción, sin una voz discordante, la superficialidad de las interpretaciones que he leído, el distancia de enfoque entre lo que verdaderamente cuenta el libro y lo que todos parecen entender. Hablo de la crítica cinematográfica, posiblemente los lectores hayan profundizado mucho más.  
Acabo de releer el libro – al que llegué por primera vez hace casi una década – y he visto la película en versión original. No sé si el doblaje habrá sido fiel a la última confesión de Pi o la mayor parte se habrá quedado en el camino. En los subtítulos se explica todo, algo resumido eso sí. Es verdad – repito –  que no se calla nada, pero, comparándolo con la morosidad de la parte aventurera, lo cuenta en un santiamén. El público que no ha leído la novela y está colmado de embriagadoras imágenes no puede estar preparado para entender adecuadamente una confesión de ese calibre. Para colmo los subtítulos de los – escasamente – dos renglones de la versión perversa apenas resaltan del fondo, es el único momento de toda la película en que apenas podían leerse las letras por aparecer en blanco sobre fondo claro. ¿Casualidad? De acuerdo, no podemos decir que Ang Lee no lo haya contado todo, pero hay que dejar claro que atraviesa ese fragmento con tal celeridad que resulta imposible captarlo en toda su dimensión. El libro, aunque pasa también como de puntillas por la parte escabrosa,  se detiene algo más y, en cualquier caso, sobre lo escrito se puede volver. En cambio, para revisar las escenas filmadas hace falta ver otra vez la película, algo que, presumiblemente, la mayoría no hará nunca. Y lo siento: siempre ha sido bueno despertar.

domingo, 6 de enero de 2013

Los árboles azules 5: La intrusa

Auko se está espigando. Ha madurado desde que no vive en mi casa. Antes de convertirse en aprendiz de sombrerera, la mujer-enigma decidió vivir una temporada de incógnito, ser la sombra de otras personas, su inquilina invisible, disfrazarse de aire, ser el forro, el eco, la aventurera inocente, una soñadora, una ilusa, o bien la mujer fantasma.

Aprendió mucho, pasó momentos divertidos, pero también sintió por primera vez lo que nadie puede imaginarse, por lo menos hasta tal punto.
Modigliani - Paisaje del Midi

Pavor

Me traslada retazos de escenas. Había entrado una pareja, ella reía, arrastraban maletas, le escuchó a él mascullar algo entre dientes. Estaba en el piso de arriba, llegó hasta el fondo del pasillo, la puerta que lo limitaba estaba cerrada con llave pero… la llave estaba puesta. No tuvo más remedio que entrar, abrió sin hacer ruido y  se encontró en una estancia luminosa. Bajo un gran ventanal, un cocodrilo se movía lentamente hacia el borde del estanque, chapoteando, sin dejar de mirarla. Todavía con el pomo en la mano, sintió un temblor que la recorrió entera y la dejó clavada en el suelo pero el instinto la obligó a reaccionar, tomó aire, dio marcha atrás y logró salir en el momento que el bicho tomaba tierra. Cuestión de segundos, una eternidad, dadas las circunstancias. Auko se acuclilló junto a la puerta de la guarida para que no la distinguieran desde abajo y escuchó los alaridos de un mono. Aquella vivienda parecía una jungla, había que escapar de allí cuanto antes.

¿Un sueño? Probablemente. La imaginación de Auko es ilimitada, pero hay que recordar que  toda su vida es excepcional. O creemos todo lo que nos cuenta o rechazamos de plano la menor de sus insinuaciones. Probemos a concederle crédito. En ese caso tendremos que imaginarla siendo durante meses la sombra de los propietarios de turno. Pasaba de una habitación a otra, dormía bajo la cama de uno de los niños, pegada a la pared de un cuartucho oscuro confundida con los palos de las escobas, en la bañera incluso. Se escurría como una anguila solo con intuir la presencia de alguien, aprendió a ocultarse tras las cortinas sin que la delatase ninguna oscilación, en la cocina cogía puñados de cualquier cosa comestible y la engullía a bocados sin dejar de moverse. Una vez se colocó detrás de un mastín y el animal, cómplice ocasional suyo, se mantuvo inmóvil, ocultando su cuerpo, hasta que el dueño de la casa emigró a otro cuarto. Debía de haberlo defendido y sin embargo se alió con ella. Estoy segura de que los animales poseen un sexto sentido y este la consideró  tan inofensiva como indefensa.
 
Salvador Dalí - Mercado de esclavos con el extravío del busto de Voltaire (1940)

Cuando la imagino pegada al tronco del árbol más viejo del jardín, debajo de algún matorral o camuflada como una estatua más con la colaboración de la luna menguante, no puedo contener la risa.

Auko tenía que conocer a toda clase de gente, solo así podría desenvolverse en la verdadera jungla que la estaba esperando. Aún tuvo que viajar - como polizón, naturalmente - alejarse de los sitios que conocía e inventarse mil identidades (niñera, quiosquero, pitonisa, interventor, trapecista con un tobillo roto) antes de encontrar la suya propia.
(Continuará)

viernes, 4 de enero de 2013

Mis lecturas de 2012

A continuación muestro los títulos de lo que he ido leyendo a lo largo del año que acabamos de dejar, junto a su valoración (sobre 5), su carácter (Ficción o No Ficción)  y el año en que cada uno fue publicado originalmente. No son demasiados, me gusta leer despacio, tomar notas, comentarlos de palabra y por escrito. Pronto podréis leer una selección de reseñas de lo que vaya leyendo en 2013.

El libro de las pruebas, John Banville (1989) - 3.5 (F)
El hombre de mazapán, J. P. Donleavy (1955) - 3.5 (F)
La canción del verdugo, Norman Mailer (1979) 4.5 (F)
Coronación, José Donoso (1957) - 4.5 (F)
A sangre fría, Truman Capote (1966) - 5 (F)
El cielo de Madrid, Julio Llamazares (2005) - 2 (F)
Cartas entre un padre y un hijo. Los años de Oxford, V. S. Naipaul (1999) - 4 (NF)
Esperando a los bárbaros, J. M. Coetzee  (1980) - 4.5 (F)
El gobierno de las emociones, Victoria Camps (2011) - 4 (NF)
El mapa y el territorio, Michel Houellebecq (2010) - 4 (F)
El puño invisible, Carlos Granés (2011) - 5 (NF)
Reflejos en un ojo dorado, Carson Mc Cullers (1975) - 5 (F)
El mar, John Banville (2005) - 3 (F)
El existencialismo es un humanismo, Jean Paul Sartre (1946) - 3.5 (NF)
Después del banquete, Yukio Mishima (1960) - 4 (F)
La antorcha al oído, Elías Canetti (1980) - 4.5 (NF)
Testo Yonki, Beatriz Preciado (2008) - 4.5 (NF)
Grotesco, Natsuo Kirino (2011) - 4 (F)
Doña Oráculo, Margaret Atwood (1976) - 4 (F)
Verano, J. M. Coetzee (2009) - 3.5 (F)
Amor y basura, Ivan Klima (1986) - 4.5 (F)
Vineland, Thomas Pynchon (1990) - 5 (F)
Todas las familias felices, Carlos Fuentes (2006) - 4 (F)
La tejedora de sombras, Jorge Volpi (2012) - 1.5 (F)
En defensa de la intolerancia, Slavoj Zizek (2007) - 4 (NF)
La condición humana, André Malraux (1933) - 5 (F)
El triunfo de las ciudades, Edward Glaeser (2011) - 3 (NF)
La soledad del corredor de fondo, Alan Sillitoe (1959) - 4 (F)
La cuadratura del círculo, Gheorghe Sasarman (1994) - 4 (F)
El escarabajo, Manuel Mújica Lainez (1982) - 4.5 (F)

Sería estupendo que vosotros, esos primeros lectores que acabáis de asomaros a este recién nacido blog, estrenaseis el apartado comentarios aportando vuestras propias lecturas o expresando vuestra opinión sobre las mías. ¡Bienvenidos! y ¡adelante!

miércoles, 2 de enero de 2013

Charlas con Paco Tella: El perro


 –        ¿Tú en qué estás ahora, Molina? – quiere saber Cris, la mujer de Paco, que ha venido a – palabras textuales – “llevármelo a casa, ¡qué manía esta de pescar tanto!”.
–        ¿Aparte de lo de siempre? Pues estoy escribiendo un cuento para una niña de mi familia que todavía no conozco. Tiene 8 meses y se llama Lu.
–        No me digas que queréis enseñarle ya a leer. Si es que sois unos exagerados. Cuando os da por algo lo lleváis a unos extremos absurdos. A Paco le pasa igual.
–        Mujer, es para cuando sea mayor. Aunque va a tener que crecer bastante porque creo que lo que está saliendo es un relato para jóvenes. Cuando aprenda a leer no voy a poder dárselo.
–        Bueno, de aquí a entonces aún te da tiempo a escribir muchos.
–        Y ¿con este qué hago?
–        ¿Tiene título?
–        Los árboles azules. ¿Por qué?
–        Por nada. Yo que tú se lo regalaría a otro niño, dentro de quince años ¡quién sabe lo que puede pasar!
      Paco nos deja hablar mientras mete bultos en el coche. Luego me da un abrazo de despedida y se sientan de morros los dos. Ella al volante, él de copiloto con cara de ir a morder al primero que le tosa.
      Antes hemos estado en mi casa, los tres, entre azaleas, escuchando a Nacha Guevara (nos da por los tangos y la música argentina cuando nos juntamos al borde del mar) y comiendo sardinas del mercado con mucho limón. Cris y yo las hemos asado en la cocina, con la puerta bien cerrada y el extractor a tope porque la mínima brizna de humo es peligrosa para Paco. Él no quería comer, solo pescar. ¡Qué perra le ha entrado con la pesca! Si hemos conseguido convencerle de que subiera a probar las sardinas es solo porque ha tenido mala suerte: en el momento oportuno, dos chicos se han puesto en cuclillas junto a una barca de remos que habían volcado antes, han abierto unas latas de pintura y han empezado a pintarla. Paco ha tenido que soltar la caña y salir corriendo para no morir ahogado: el olor a pintura le tapona los bronquios tanto como el humo de las sardinas porque, aparte de la EPOC, padece un asma feroz. Nosotras, que habíamos acabado con lo nuestro y nos habíamos asomado a la azotea con la intención de llamarle, hemos bajado a toda prisa para recoger sus cosas antes de que alguien pudiese robárselas. Por fortuna mi rincón hoy estaba tranquilo, fuera de los chicos trabajando y un perro que correteaba de un lado a otro no había un alma.
      Pero, en cuanto ha acabado la sesión y los pintores se han marchado arrastrando su bote, Paco se ha empeñado en seguir pescando.
–        Eso no le hace ningún daño y le entretiene- – sugiero a Cris sin saber muy bien si tengo o no razón,
–        Pero no es plan – rezonga – lo que tiene que hacer es charlar con nosotras y, sobre todo, mucho ejercicio. No le conviene quedarse quieto, cuando está razonablemente bien tiene que moverse para compensar el tiempo que ha de pasar reposando.
–        Es complicado, sí. – digo pensando en voz alta.
      No ha querido pasear con nosotras, ni siquiera buscar un mirador dónde tomar café, disfrutar de buenas vistas y sacar alguna foto. ¿Qué tendrá la pesca? Ni Cris ni yo lo sabemos, nos parece tan aburrida… Pero si hay aficionados algo ha de tener, es evidente.
      Paco y Cris han hecho las paces en el coche y luego me han llamado desde el móvil para pedirme disculpas. Se lo agradezco mucho pero estoy deseando colgar. Ahora anochece a toda prisa y yo me he empeñado en buscar al perro. No se le ve corretear. Me pareció que no tenía dueño, era bonito y gracioso, me gustaría llevármelo a la casa de las rocas, ¡sería tan feliz allí!

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domingo, 30 de diciembre de 2012

Charlas con Paco Tella: La traición

- Estoy depre, no quiero ver a nadie.

Mi amigo Paco viene de la estación. La capital le conmociona tanto en los últimos tiempos que hoy se ha dejado caer por la playa con sus trastos de pesca y la intención de quedarse quieto unas cuantas horas, todo el día, el resto de su vida si fuera posible. Pero tiene mujer e hijos, un negocio que dirigir, aunque debido a su salud apenas pueda atenderlo personalmente. Tomamos unas rebanadas de pan con aceite en el primer chiringo que encontramos abierto. Le noto tenso, a punto de explotar pero no me atrevo a preguntarle. Me consta que el café le relaja, pero solo cuando le quema los labios. Tras unos cuantos sorbos de achicharrarse a conciencia, se fija en las primeras luces que asoman por la línea del océano y suelta lo que lleva encima.

- Soy un tipo despreciable.

- Lo sé, Tella, estuviste en la cárcel por contrabando. Eso no se hace, hay que respetar la ley.

- Aquello no fue más que un fallo técnico. Hubiese sido legal con solo un par de sellos en la parte derecha de los pliegos, ellos me estafaron a mí.

Me callo para no recordarle que también estuvo a punto de atracar un banco. En realidad no es mal chico, solo que en aquella época le dio por tomar sustancias. Pero parece que me adivina el pensamiento.

- Lo del banco lo planeé yo, pero luego me enfrenté a todos porque no quería que se hiciese. Por eso me salí de la banda.

Eran otros tiempos. Y ellos una panda de mequetrefes larguiruchos que acabaron en un correccional, no sé qué habrá sido de los otros. Paco se asustó tanto que cambió de barrio y encontró trabajo en una tienda de flores. Tuvo suerte de que le contratasen de aprendiz; con el tiempo, llegó a tener su propio negocio, abrió incluso varias sucursales. Ahora se conforma con su tiendecita.

- No metas al pasado en esto, Molina. Estoy jodido porque ayer tarde me llamó Pili para pedirme que la acompañase hasta el metro. Yo iba en dirección contraria, tenía cita con un proveedor pero como no habíamos quedado en una hora fija...

- ¿Pili?

- Sí, esa que trabaja en la radio; la has visto, seguro. Vive en la esquina de mi calle enfrente del parque, su marido es camionero...

En mi antiguo barrio todos nos conocíamos. Pili apenas ve más que unos cuantos bultos. Una vez me indicó cómo ir a la central de teléfonos y, aunque el camino era enrevesado, consiguió grabármelo en la cabeza, de tal modo que llegué hasta allí sin contratiempos. Estaba sorprendida, caminé más orientada que si hubiera llevado un GPS. Luego me enteré de que era ciega y entonces lo entendí. Pili iba para pianista. Desde el accidente se dedica a entrevistar a grupos de rock pero sigue tocando el piano.

- El mes pasado tuvo un concierto. Yo no fui. Me dijeron que había estado bien.

- ¿Te invitó acaso?- le pregunto con ironía - Sé que Paco aborrece la música clásica, si admira a Pili es por su programa de radio.

- Claro. El Triski y yo somos colegas.

Triski es el camionero, un melómano empedernido. Escucha lo que le echen, no hace distingos, de Mari Fe de Triana a Bethoven pasando por el rap. Con la comida le pasa igual, dentro de poco van a tener que fabricarle otra cabina, a medida. Y con costuras, a ser posible.

- Cuando Pili me llamó estábamos todavía en la mesa. Esa tarde no tenía que presentarse en la emisora  sino en un acto benéfico al que habían invitado a varias bandas míticas. ¡Yo que sé! Estaba muy nerviosa porque a su jefe se le había olvidado decírselo con tiempo. Tenía que coger un par de autobuses para llegar a la estación, pero si la acercaba yo no le llevaría más de media hora. Empecé a preparar mis cosas muy despacio...

- Pero Paco, tú no puedes apresurarte.

- Por eso lo digo. Pili ya sabe que tengo un problema de bronquios. Quedé con ella en el aparcamiento del hiper, arriba, frente a la puerta, en mi hueco de siempre.

- Lo conozco. Y sé lo que vas a contarme: sentías que te ahogabas y tuviste que dejar que fuese a pie. - Intenté terminar yo la historia para que Paco no se sintiese incómodo, sé que esas crisis suyas le dan un poco de vergüenza.

- Esta vez no - sonrió - eso te lo hice a ti una vez pero ayer no estaba tan mal, en ese caso hubiese aplazado mi entrevista. Llevé a Pili hasta la boca de metro, pero era un camino nuevo para ella, se sentía insegura y me pidió que bajase y la acompañara hasta el andén.

Entonces supe lo que iba a contarme. Paco tuvo que abandonar a Pili a su suerte y no podía perdonárselo. Lleva años sin entrar en un andén de metro, tampoco en aparcamientos subterráneos.

- Te juro que lo intenté, - apuró el tercer café con amargura, la gran rebanada brillaba frente a él, ya fría. -  Le dije que llegaría hasta donde pudiese y ella lo entendió, no hay problema, me conoce desde hace mucho. Me costó bastante bajar las escaleras del brazo de Pili, tuve que parar varias veces, me dieron dos ataques de tos... Conseguimos llegar hasta los torniquetes, pero me faltaba el aire. Pili estaba muy asustada, no sabía dónde tenía que ir. Le describí lo que podía ver desde allí pero más no podía decirle, yo tampoco conocía esa estación. Quisé avisar a algún empleado y no me dejó.

- ¿Has hablado después con ella?

- Sí, sí. Me llamó anoche en cuanto llegó a casa. Había llegado bien, sin tropiezos, quería que lo supiera y me dio las gracias de todas formas. 

Hizo bien en agradecérselo, somos pocos los que podemos imaginarnos el esfuerzo que tuvo que hacer ese hombre. Pili puede ponerse en su lugar porque a ella también le cuesta mucho hacer lo que para otros no tiene ninguna importancia. Paco recogía ya la caña de pescar y la cesta, se puso la gorra. Esta vez no le dejé pagar. Sé por lo que ha tenido que pasar, las miradas de condescendencia, las acusaciones de locura, los guiños, los desprecios, solo porque tiene una enfermedad pulmonar y se ahoga a la primera de cambio. Pero la gente no lo entiende. Y él mismo se siente abrumado por la culpa cada vez que le sucede algo así. Su único fallo fue haber fumado cientos de cajetillas desde que tenía doce años, hasta que un día no pudo llevarse a la boca el cigarro que había encendido porque le faltaba el aliento. Tuvieron que suministrarle mucho oxígeno para sacarle de aquella y desde entonces no ha podido volver a fumar.

- No tiene ningún mérito, - nos dice siempre - yo nunca conseguí dejar el tabaco, me dejó él a mí el muy capullo.

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viernes, 28 de diciembre de 2012

Los árboles azules 4: Auko quiere volar

Pero no puede. Ella nació sin alas, como todos los  que no somos pájaros ni insectos.

Hace pocos días me envió una extensa carta. Se ha marchado muy lejos, según dice, y no quiere que la encuentre nadie. Todavía, pienso yo. A veces llegamos a cansarnos de estar perdidos.

Los padres de Auko también me escriben, o me llaman por teléfono. Se sienten confusos de tener una hija que, por algún motivo, procede de un árbol azul. "Es diferente a todos, se quejan, pero, si ella quisiera, podría ser igual". Bajó de los árboles, es cierto, y ¿de dónde venimos los demás? Unos de una hoguera, otros de una gruta perdida en el océano, algunos de la semilla fósil de una planta mesozoica. Pero nos vestimos, hablamos y pensamos igual que el resto porque no nos gusta ser distintos."

Auko vive ahora en un viejo rascacielos. Pero no en el último piso, aclara, sino en uno de los primeros. Cree que todavía tiene vértigo y que no le conviene precipitarse. Estas son sus palabras:

"Salve, Molina. Ha sido un viaje muy largo. Llegué hambrienta, dormía en la calle y comía lo que encontraba por ahí. Manjares exquisitos, no creas que me conformaba con poco: empanadillas de cabello de ángel y merengue para desayunar, ya sabes lo golosa que soy. Los cogía del mostrador del pastelero y me los comía allí tranquilamente, luego este me dijo que no podía hacerlo y tuve que cambiar de sitio, pero siempre acababa encontrando a alguien que me surtiese de lo que más me gusta. Por la noche me tumbaba en la hierba, al borde del mar para escapar del calor que hace aquí y dormía como un tronco, mucho mejor que ahora. Un día me quedé mirando a una chica que cosía bolsos a mano detrás de un escaparate y me gustó lo que estaba haciendo. Pensé que esa vida no podía durar mucho, así que entré y pedí trabajo allí mismo. Me hicieron una prueba y la pasé.

También me he enamorado. No es que tenga prisa por hacerlo todo en un momento, como piensa mi amiga Carlota, pero quiero empezar a vivir ya. No creas, el afortunado aún no lo sabe y puede que no se entere nunca. Es mi jefe. Sí.

Me gusta querer a alguien así, sin que lo sepa. Es la manera de disfrutar de una sensación tan bonita sin que nadie consiga agobiarme. Carlota se ríe, dice que ya cambiaré.

Estoy segura de que vas a preguntarlo, por eso, aunque no le doy ninguna importancia, te lo cuento ya. Él es un hombre, con eso basta. Parecerá poco decir pero es lo único que importa realmente. Sí, es alto y guapo, ¡no irás a pensar que tengo mal gusto! Manda mucho. Refunfuña. Trabaja sin parar hasta la noche teniendo muy presentes a los dos hijos que le aguardan. No hay madre: murió en un accidente. Los chicos se quedan con los abuelos cuando el padre está trabajando. A él le gusta el motociclismo y las películas de guerra, los domingos lleva a los niños al cine, a jugar al baloncesto y hacen acampadas al aire libre.

Yo no espero a tener fiesta para hacer lo que me gusta. Nado en la playa todo el tiempo que puedo porque es la mejor forma de soñar: con los ojos cerrados, despierta y rodeada de agua. Carlota quiere que alquilemos un barco un día, llegar más allá del horizonte y sumergirnos. Mientras cose, se pincha con la aguja,  corta retales o pone remaches en las esquinas de los bolsos me cuenta su vida entera. Yo, en cambio, no tengo mucho que decir. Todavía. Nací en un árbol azul, me caí a una azotea, la tuya, y cogí un tren para ver el mundo. Ella al principio se ríe pero pronto se pone seria: "Añadirás muchas más cosas a eso y yo lo veré todo." Sí, es algo curiosa pero se preocupa por mí de verdad."


Auko continúa, a su manera, algo desordenada pero también sabia, contándome durante muchas páginas todo lo que está viviendo. Unas veces se entretiene en acumular detalles, otras es lapidaria. Encantadora y excéntrica, siempre. Debería haber un eslogan que afirme: "Ponga a una Auko en su vida", o mejor "Sea Auko, no se arrepentirá". Pero no todos tenemos la suerte de ser ella. Mientras tanto seguiré leyendo sus cartas. ¿Qué otra cosa podría hacer?
(Continuará)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Charlas con Paco Tella: Yo solo pienso en respirar

Ahora somos amigos, pero antes de haber hablado nunca con él solía verle sentado ante la ventana, frente a la buhardilla de mi rústica casa de antes, en un sillón verde claro, bajo una lámpara de flecos, con las gafas siempre puestas y un libro abierto en las rodillas, durante horas y horas, sin que, aparentemente, moviese un solo músculo. Se hubiera dicho que hasta las páginas pasaban por su cuenta. No exagero, la primera vez que le vi me asaltaron serias dudas de si lo que había al otro lado del cristal era una persona viva o, más bien, una estatua sedente de tamaño natural y un exagerado hiperrealismo.
Paco parece serio pero se guasea de cualquier cosa, persona o animal. Yo no escapo a sus chanzas, él mismo tampoco. Parece vivir con una ceja permanentemente arqueada, como un signo de interrogación que cuestionase este mundo y todo cuanto contiene. Es curioso cuánto puede cambiar la visión de las cosas según sea el ángulo desde el que se miran. Mientras paseamos por el parque o tomamos el té en una terraza de la avenida, Paco contempla con sorna a la gente que pasa corriendo, se ríe de los titulares del periódico que acaba de comprar, lo mira todo con esa condescendencia del que está de vuelta o del que ve desde arriba cómo cientos de hormigas corretean afanosas con algún fin cuya trascendencia es incapaz de explicarse.

Porque habitualmente ha de conformarse con leer. Paco tiene las vías respiratorias obstruidas porque, durante años, se fumó todo el tabaco que cabía en sus pulmones. Cuando estos no aguantaron más, se negaron a seguir trabajando y le dejaron sentado durante un buen pedazo de vida. Por eso le hace tanta gracia que la gente se pelee o sufra por cuestiones tan banales, aunque a ellos les parezcan de vida o muerte.

- Lo tienen todo - dice cuando deja la taza - pero no lo valoran porque ni siquiera lo barruntan. Pueden poseer cosas o no, amar o no, disfrutar, comprar o vender mucho o poco, pero a todos les entra una buena bocanada de aire varias veces por minuto. En esta vida, lo único que importa de verdad es respirar.

Cierro los ojos y me lleno el pecho de aire cada vez que lo imagino paseando, algo cabizbajo, con su mochila a la espalda y un tubito que se divide en dos al llegar a su nariz. Él piensa que es afortunado porque puede divisar la gran montaña al fondo de su paisaje particular, siempre quieta pero siempre distinta, escuchar a Aretha Franklin, leer un cuento de Borges o comerse una tortilla con pimientos.


Ayer apenas podía hablar, se atragantaba de risa.

- ¿Qué te ha pasado que estás tan contento? - le pregunto.

- Jajaja, acabo de encontrarme con el chico que me trae la prensa y me ha dicho: "Don Paco, usted ¿qué hace todo el día? ¿no se aburre de estar parado siempre?"

He tenido que sujetarle las correas, no fuera a ser que la bombona se desplazase demasiado en su espalda y le hiciese caer. Nos hemos acercado al  banco más próximo para descansar un poco, él sujetándose el vientre, que tenía dolorido de tanto reir.

- Bueno, y ¿tú que has respondido?

- Pues mantenerme con vida ¿te parece poco lo que tengo que hacer?

Paco es, a su modo, un epicúreo, un hombre que vive a diario el carpe diem que le tenía reservado el destino, el indiscutible héroe anónimo del barrio que dejé.

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lunes, 24 de diciembre de 2012

Los árboles azules 3: Descubrimientos

Auko nació un 11 de abril. Como era miércoles, todo el mundo andaba despistado, comprando la prensa sin detenerse a hablar con el quiosquero, sacando una mano por la ventanilla para recoger el periódico - los que conducían - mientras sujetaban el volante con la otra, devorando su sándwich de ensaladilla en medio del atasco; acumulando grandes dosis de paciencia, llegando tarde a trabajar, escuchando en la radio el último parte meteorológico, el chismorreo más atrevido de la semana, mecanografiando un informe mientras escuchaban los exabruptos del jefe que no se privaba de afearles la conducta pues, además de haberse retrasado más de veinte minutos tenían la manga izquierda de la chaqueta y la pechera de la camisa cuajadas de lamparones, peleándose con el abogado que les recurría las multas de tráfico, porque es imposible resolver nada cuando todos se alían en tu contra…

Egon Schiele "Haus mit Holzdach" (1915)
Según iba creciendo Auko, su árbol se iba cubriendo de pétalos y escondiéndola de la mirada de todos. Se acostumbro a ver el mundo entre las ramas. Aprendió lo que hacían los hombres, luego se fabricó una especie de escafandra con una bombilla pintada de verde, se vistió con papel de aluminio y salió a investigar. "Ya era hora" me dice, "tenía entumecidas las piernas". Bajó a la playa, anduvo por las calles, no se cansaba de ver y oír. Cuando decidió introducirse en alguna vivienda, pasó mucho miedo, siempre encontraba algún animal doméstico acosándola. Aterrorizada, tuvo que salir huyendo más de una vez. Por fin, recaló en mi escarpado refugio. El gato Mancha había salido a husmear el rastro de cierta comadre vagabunda y tardó mucho tiempo en conocerla. En el fondo es un animal amistoso, no ataca a nadie a menos que se sienta amenazado, entonces se convierte en una fiera.

Ya digo, era un alocado día más de aquel año demente cuando, en uno de los nidos olvidados de un árbol que no tardaría en volverse azul, nació una niña. Las flores todavía no eran más que capullos, pequeñísimos botones, del tamaño de cabezas de alfiler que ningún transeúnte distinguiría, pero nadie pudo ver al bebé porque era minúsculo. Solo los pájaros acudieron a saludarlo, solo ellos se congratularon de ese nacimiento.

Auko no come: olfatea. Le sirvo cantidades minúsculas en un platillo de café, lo que cabría en una hoja de parra sin hacerla oscilar. Se sienta muy erguida sobre dos o tres cojines y  no se lleva nada a la boca, solo aspira muy fuerte lo que ha desmenuzado antes. Lo que queda tiene el aspecto de un pedrusco.

Auko es una primorosa costurera. Ella misma fabrica sus vestidos con los trapos que encuentra tirados por ahí. Combina colores, se fabrica puntillas y volantes, mezcla trozos de cuero con telas, plásticos y toda clase de materiales flexibles. Lavar no entra en sus cálculos, una vez usados los tira y se fabrica otros nuevos. Es artesana por naturaleza, necesita construir tanto como respirar y, desde luego, mucho más que comer.
Emil Nolde - "Figures Craning their Necks"

Se ha convertido en mi confidente. Salimos en bicicleta a pulsar el ambiente del paseo marítimo, nos gusta mirar a los que pasan, revolver las baratijas de las tiendas y nadar despacio hasta la isla. A Auko todo le hace gracia. Tiene una mente curiosa y una forma de ver las cosas muy particular. A veces la llamo mi pequeña filósofa. Pero no he conseguido que entienda la actividad que desempeña un filósofo. “¿Una persona que se dedica a pensar?”, se sorprende, pues no entiendo por qué solo piensan unos pocos. Y todos los demás, mientras tanto ¿qué hacen? ¿No han nacido todos con cerebro? No entiendo como lo pueden dejar quieto, a mí me parece que es imposible no hacerse preguntas, no intentar responder a todas las cuestiones que plantea este entretenido mundo.”
Auko tiene razón.
Me maravilla esa forma suya de captar el entorno. Cuando lee registra palabras enteras: ella no entiende nada de letras. De números, menos aún.  Acepta que la uve sea la inicial de violín pero le recuerda mucho más a un arpa. La eme de madreselva se desparrama como el helecho, no imagina qué pueden tener en común un gorrión o un guijarro. Tampoco en esto se equivoca, su memoria es prodigiosa y su forma de relacionar elementos muy distinta de la mía. Habrá que dejar que discurra de la forma que mejor le dé a entender esa mente fantástica que le ha tocado en suerte.
(Continuará)