¿Es posible agredir con una
obra de arte? ¿Puede la belleza producir inquietud, pavor o alguna otra
sensación desagradable? Aunque parezca extraño, con estas preguntas intento
aproximarme a la paradoja que encierra Whiplash,
paradoja que plantea, a su vez, los consabidos interrogantes sobre función
y naturaleza del producto artístico. Concretando más, la cuestión es si lo
hermoso, lo bien estructurado, lo ejecutado a la perfección, aquello que más
atinadamente nos enfrenta con nuestras auténticas grandezas y miserias es capaz
de producir sufrimiento o, al menos, sensaciones contradictorias igual que un
foco luminoso, el más imponente de los desfiladeros o las pinturas negras de
Goya.
Pocas veces el manoseado tópico
de “cine en estado puro” refleja
tanto la realidad como en esta película. La intensidad de unas emociones claramente
enraizadas en lo autobiográfico es irreproducible verbalmente. Por eso, y si no
lo han hecho ya, tienen que ver esto y, sobre todo, tienen que escucharlo. Pero
solo si realmente aman el jazz.
Esta paradoja emocional
transmitida mediante la técnica tiene su necesaria correspondencia en el argumento.
Asistimos a la conjunción más perfecta de admiración/odio, al suplicio que llega
a suponer la solicitud excesiva, a la irrefrenable potencia del genio artístico
solo comparable a la de una fiera hambrienta, a un terremoto o al rayo
destructor. Y, planeando sobre el relato, el eterno interrogante de Maquiavelo sobre
la legitimidad de los medios.
Así lo expresa el director:
“… quise hacer una película acerca de la música con el sabor de las películas de guerras o de gánsteres, donde los instrumentos reemplazan a las armas, donde las palabras son tan violentas como las pistolas y donde la acción se despliega no en una batalla, sino en un aula de ensayo de un colegio o en el escenario de un concierto”
Opino que, como los
indiscutibles monstruos de la escena que son, ambos están a la altura del otro.
Es obvio que, sin la magnífica interpretación de Simmons, Teller no hubiese
tenido oportunidad de lucirse tanto, pero también que –con independencia de la
juventud de este último–, en sentido contrario, sucede exactamente igual.
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Estreno:
2014
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Nacionalidad:
EE.UU.
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Duración:
107 min.
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Dirección:
Damien Chazelle
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Guión:
Damien Chazelle
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Producción
Jason Blum, Helen Estabrook, David Lancaster, Michel Litvak
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Fotografía:
Sharone Meir
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Montaje:
Tom Cross
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Música:
Justin Jurwitz
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Intérpretes: Miles Teller, J. K. Simmons, Paul Reiser,
Melissa Benoist, Austin Stowell, Nate Lang, Chris Mulkey
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Género: Drama